TEST: Manillar gravel Ritchey WCS Carbon ErgoMax

Ritchey WCS Carbon ErgoMax testEl control de la bicicleta es fundamental en cualquier disciplina. En algunas como el gravel, con terrenos cambiantes y diferentes tipos de superficies, más aún. Por ello es fundamental que nuestra bici esté equipada con un manillar de garantías que asegure no sólo un manejo preciso y rápido, sino también un buen confort y agarre.

Ritchey, que en los últimos años se ha enfocado mucho en el mundo del gravel, cuenta con una de las colecciones de manillares más amplia y variada para esta modalidad. En ella encontramos desde modelos deportivos de fibra de carbono de muy alta gama, hasta otras propuestas muy asequibles de aluminio.

Entre los manillares de carbono, el más económico de todos ellos es el WCS Carbon ErgoMax. Este modelo es también una opción intermedia entre los Superlogic Butano y Streem, enfocados a la búsqueda de la velocidad y las más altas prestaciones, y el Superlogic Venturemax, con unas curvas muy abiertas y una imagen muy tipo bikepacking y ciclismo de aventura.

Ergonomía superior

Ritchey WCS Carbon ErgoMax pruebaEl Ritchey WCS Carbon ErgoMax, con un discreto ángulo de caída de 12°, tiene un estilo a medio camino entre el gravel y la carretera y, de hecho, puede usarse en ambos tipo de bici. Esta apertura en la parte baja de la curva proporciona una posición cómoda y segura al agarrarnos en esta zona y no se hace excesiva o extraña a los ciclistas que vienen de la carretera.

Por sus formas y ergonomía, esta última versión de la familia ErgoMax está pensada para ofrecer un excelente control y comodidad al rodar por cualquier tipo de superficie. Esto también lo consigue gracias a la elevación de 15 milímetros en la zona de sujeción superior respecto a la unión con la potencia, que hace que el ciclista lleve una posición más erguida y relajada.

Con una caída de 118 mm y un alcance de 72 mm, es un manillar bastante compacto y permite cambiar de posición de forma rápida y fácil. El retroceso de 5°, la curva de radio variable y la amplia zona superior de forma aplanada contribuyen asimismo al confort general de este manillar gravel de carbono.

Completo y competente

Ritchey WCS Carbon ErgoMax reviewCon él hemos rodado tanto por pistas de tierra como por tramos de asfalto siempre con gran comodidad. Su carácter relajado favorece la estabilidad y el control incluso en zonas más técnicas y rápidas. Gracias a su ergonomía, las salidas largas se hacen más placenteras y minimizamos la fatiga de brazos y manos.

Fabricado con fibra de carbono y un elegante y bonito acabado en mate unidireccional, el WCS Carbon ErgoMax es bastante ligero: 235 gramos (en talla 42 cm). Su material y construcción también amortiguan ligeramente las vibraciones que transmite el terreno, algo siempre importante en el gravel.

Por último, en cuanto a su precio, en estos momentos se encuentra rebajado en la web de Ritchey a 182,90 euros, ya que su tarifa habitual es de 254,10 €. Por lo tanto, es aún más una excelente opción por su calidad y prestaciones. Destacar que también permite cableado interno.

Lo cierto es que este manillar gravel nos ha gustado mucho, especialmente por su confort. También su imagen, aunque entendemos que tenga una estética que no agradará a todos o encajará con todas las bicicletas.

Potencia Ritchey WCS Toyon

Ritchey WCS ToyonPara complementar un manillar gravel de este nivel, lo hemos acompañado con otros componentes igualmente recomendables de la misma gama. Por cierto, en las fotos veréis que los productos WCS (World Champion Series) que hemos probado aún llevan los colores arcoíris que se asocian al maillot de campeón del mundo. De todas formas, en la actualidad y debido a que el contrato entre Ritchey y la UCI que permitía usar estos colores ha expirado, el nuevo logotipo WCS es de tonos grises o azules.

Aclarado esto, os diremos que hemos empleado la potencia Ritchey WCS Toyon junto al manillar WCS Carbon ErgoMax. Fabricada en aluminio, destaca por su gran rigidez y peso contenido (sólo 139 g en talla 100 mm). Este nuevo modelo es una evolución de la popular Ritchey C220, pero con unas líneas más modernas.

Su estética, precio razonable (104,70 €), gran número de medidas disponibles (siete) y la notable firmeza de su unión con el manillar la hacen una apuesta segura para complementar cualquier bicicleta gravel. Por cierto, su inclinación es de 6º.

Los complementos perfectos

Ritchey WCS Gazos testOtro elemento clave para garantizar el confort y el control -quizás las dos principales virtudes del WCS Carbon ErgoMax- es la cinta de manillar. En este caso hemos optado por una Ritchey WCS Gazos, la opción superior en la colección de gravel de la firma californiana.

Este modelo brilla por su gran confort. Con 230 cm de largo, un grosor de 2,4 mm y un peso de 120 g, es un complemento ideal para cualquier manillar gravel. En la superficie, su material de poliuretano ligero ofrece un buen agarre, mientras que debajo de él cuenta con gel que ayuda a amortiguar cualquier bache o irregularidad para alivio de nuestras manos.

Por último, y para darle un toque aún más atractivo a nuestra bicicleta, hemos complementado todos estos componentes del cuadro de mandos con unos espaciadores de carbono. Los Ritchey Matte Carbon, con un discreto y elegante acabado en mate, aportan un look premium y, a la vez, ahorran unos gramos si reemplazamos unos estándar de aluminio.

Se venden en packs de 5×5 mm de altura, de 2×10 mm y uno de 3×5 mm + 3×10 mm. Éste último, el que hemos empleado, cuesta 26,40 €.

 VALORACIÓN

+ Positivo: Confort · Estabilidad · Control

– Negativo: Estética no para todo el mundo

Galería de fotos

FOTOS: Víctor Niño

Autor: Fran García

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