TEST: Sillín Bontrager Paradigm RXXXL

Bontrager Paradigm RXXXL

FOTO: Esteve Ripoll

Ponemos a prueba uno de los sillines más llamativos que han aparecido esta temporada. Se trata del Paradigm RXXXL, un modelo deportivo de Bontrager que ofrece asimismo altas dosis de confort al ciclista.

La marca de componentes y accesorios de Trek ha creado un sillín de altas prestaciones con una imagen atractiva y original que esconde el empleo de las últimas tecnologías y materiales. Aunque el enfoque del Paradigm RXXXL es claramente competitivo, los diseñadores de Bontrager han querido que ésta no fuera la única de sus virtudes, ya que también se ha trabajado a fondo la comodidad y la ergonomía.

Confort

Bontrager Paradigm RXXXL saddleEl Paradigm RXXXL cuenta con una apertura perineal que reduce la presión en esta zona. Si bien no es muy ancha, sí que es larga y se va ensanchando conforme se acerca a la parte trasera, donde casi llega al final de la carcasa. Nos ha gustado su forma y colocación, aunque en el interior los bordes son un tanto duros a nuestro parecer.

Las líneas bastante redondeadas del sillín y la cola ligeramente elevada proporcionan también un excelente apoyo de los huesos. Cabe destacar además, que este modelo se encuentra en tres anchuras (128, 138 y 148 mm) y que cada una de ellas cuenta con una curvatura específica, lo que demuestra que se ha cuidado mucho la ergonomía del Paradigm RXXXL.

La cubierta dispone de un acolchado de diversas densidades para proporcionar mayor confort allá donde sea necesario, lo que se agradece especialmente con el paso de los kilómetros. En cuanto a la carcasa, que se asoma por el borde del sillín y le da una imagen muy racing, ésta se encuentra reforzada con fibra de carbono para proporcionar rigidez y ligereza, aunque permitiendo un notable grado de flexibilidad, especialmente en los laterales. Este aspecto hace al Paradigm RXXXL muy agradable durante el pedaleo a diferencia de muchos otros modelos con base de carbono y acolchado minimalista.

Peso

Bontrager Paradigm RXXXL sillinPara lograr la máxima ligereza, Bontrager ha empelado raíles de carbono sobredimensionados. Antes de colocar el sillín sobre la bicicleta, debes cerciorarte que la abrazadera de la tija es compatible, ya que su forma aplanada en los laterales requiere el empleo de abrazaderas de 7×10 mm para garantizar su correcta sujeción y evitar que se dañen los raíles.

Como hemos comentado, la ligereza es una de las mayores virtudes del Paradigm RXXXL. Su peso es de sólo 145 gramos en su talla más pequeña (128 mm de anchura), mientras que en la mayor (148 mm) es apenas 10 g más pesado. Habrá sillines más ligeros, pero de esta comodidad  podemos casi garantizar que no.

Tenemos que confesar que antes de subir al Paradigm RXXXL su aspecto deportivo nos atraía a la vez que nos asustaba un poco pensando en realizar largas salidas en bicicleta con él. Nuestros miedos se disiparon rápidamente casi desde las primeras pedaladas, en las que ya pudimos comprobar su gran comodidad. Lógicamente, en las jornadas más largas y con muchos kilómetros a nuestras espaldas (por no decir otra parte del cuerpo), se nota que estamos ante un sillín deportivo y no ante un modelo de generoso acolchado que, por otra parte, puede doblar el peso de este Bontrager. De todas formas, aun así nuestras sensaciones y opinión sobre él son excelentes.

Por último, comentar su precio, que es de 199,99 €, una cifra elevada pero de acorde a la calidad y prestaciones del Bontrager Paradigm RXXXL. Destacar también que este sillín se puede adquirir en dos colores: negro y blanco.

 VALORACIÓN

+ Positivo: Ergonomía · Ligereza

– Negativo: Bordes duros de la apertura central

 

Autor: Fran García

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