Los Machucos se suma a los puertos del terror de La Vuelta a España

Los Machucos

FOTO: Pexels

La Vuelta Ciclista a España 2017 echa a rodar de nuevo incorporando alguna de sus ya clásicas innovaciones, algo que se está convirtiendo en una costumbre por parte de la organización en los últimos años. Si en la pasada década vivió algunos años grises que la relegaron al último escalafón de las más atractivas entre las tres grandes rondas, hace un tiempo ya que la dirección de La Vuelta está empeñada en devolverle su esplendor con trazados míticos por su dureza o con los toques exóticos que en ocasiones puntuales añade en alguna de sus etapas.

En las últimas ediciones hemos visto partir al pelotón desde el interior del portaviones Juan Carlos I o sobre una batea para la cría de mejillones. También hemos presenciado etapas contrarreloj por equipos de lo más singulares, partiendo sobre las olas de la playa de Benidorm, en las vías nocturnas de Sevilla o por las calles de Pamplona en un homenaje a los lugares donde los toros corren en los encierros. En esta ocasión, La Vuelta parte de la ciudad francesa de Nimes con una contrarreloj que en su trayecto cruzará por el interior de uno de los monumentos más emblemáticos del lugar, su anfiteatro romano.

Anfiteatro Nimes

FOTO: Wikimedia

Y si las pruebas contrarreloj suelen ser la excusa habitual para introducir un toque especial -en otra ocasión se disputó una prueba individual en el circuito de Assen que ganó Fabian Cancellara-, los recorridos se han ido endureciendo de un modo gradual hasta convertir la carrera en un infierno para muchos de sus participantes. Las etapas de montaña se van incrementando, restando protagonismo a las demás especialidades. Cada año aparecen nuevas etapas con final en lo alto de una rampa de grandes porcentajes o en terribles puertos desconocidos para el público hasta hace apenas unos años y que hoy se van convirtiendo en parte de la leyenda de la ronda española, como es el caso del Angliru o Peña Cabarga.

En esta edición de La Vuelta a España, el pelotón se enfrentará a otra ascensión inédita y que será difícil de olvidar para los ciclistas que la coronen: Los Machucos, conocida también como el Collado de la Espina.

Enclavado en la comarca cántabra del Asón, este collado de categoría especial con más de 7 kilómetros de durísima ascensión comienza ya con una primera rampa del 10% y se podría decir que es casi lo más suave de toda la subida a excepción de un tramo que marca un 6% y que da la sensación de ser llano a tenor del sufrimiento que se acumula. Son numerosas las rampas que durante el recorrido superan el 20% de desnivel y lo más empinado llega a sobrepasar el 26%. Para hacerse una idea, las rampas más duras del Angliru se inclinan hasta el 23%.

Según afirmaba un espectador de lujo y buen conocedor de la subida, Óscar Freire, el puerto es tan sumamente duro que las diferencias que se marquen entre los primeros no deberían ser tan enormes como se pudiera pensar, ya que por muy bien que uno se encuentre es casi imposible superar en más de 2 ó 3 kilómetros por hora el ritmo del rival. Eso sí, el que sufra un desfallecimiento habrá dilapidado por completo sus opciones de ganar La Vuelta.

Son muchos los aficionados que esperan impacientes presenciar aquí un épico duelo entre Alberto Contador y Chris Froome, que puede ser prácticamente el último para el ciclista de Pinto. Sin duda, imponerse en un final de etapa como éste, que tiene todas las connotaciones para convertirse en uno de los puertos legendarios de las grandes vueltas, sería un colofón perfecto para su carrera profesional, aunque a buen seguro que el británico lo afrontará con la misma idea. No hay que perder de vista que tanto Los Machucos como el Angliru van a ser determinantes en la última semana de una Vuelta en la que, para BetStars, Chris Froome es el claro favorito para alzarse por fin con el triunfo final en la ronda española, algo que persigue desde hace tiempo.

En cualquier caso, el director de La Vuelta a España Javier Guillén, se mostraba emocionado durante la presentación de la carrera con esta 17ª etapa, a la que catalogaba como una de las dos etapas reinas de la presente edición, junto con la del Angliru, que se afrontará sólo tres días después. No hay que olvidar que la ascensión a Los Machucos comienza apenas 10 km después de coronar el puerto de Alisas, de 1ª categoría, y que antes de éste se habrá superado el puerto de Lunada, de 2ª categoría, con un descenso que promete ser complicado.

Guillén resumía esta edición con una frase que nos da una idea de la importancia que puede tener esta etapa y la siguiente con final en Potes, al pie de los Picos de Europa: “todo pasará en Cantabria”. Al tiempo mostraba su satisfacción por el descubrimiento de este puerto de Los Machucos, del que dijo estar convencido de que “pasará por derecho propio a formar parte de los colosos del ciclismo mundial, con una dureza extrema a la altura del Angliru o el Mortirolo”.

Lo cierto es que ya son varios los ciclistas que participarán en esta edición de La Vuelta que se han mostrado impresionados por la dificultad de la subida. Alguno de ellos ha confesado incluso que llegó decidido a probar sus rampas en la bicicleta y que se bajó de la montura bastante antes de coronar, terminando la inspección a bordo de un coche.

Otras leyendas del ciclismo lo ascendieron y nos dejaron sus impresiones en forma de imágenes, caso de Perico Delgado, Óscar Freire, Kiko García o Fernando Escartín, este último responsable técnico de La Vuelta y quien dio el visto bueno a este trazado.

Cuando el próximo 10 de septiembre el grupo de favoritos enfile el cruce hacia Bustablado, habrá protagonizado un vertiginoso descenso desde el Alto de Alisas y le restarán casi 14 km hasta la meta. En ese momento comenzará la batalla por una buena posición en el grupo para afrontar bien colocado las estrechas rampas de la ascensión a Los Machucos. A partir de ahí los ciclistas tendrán por delante unas rectas que el porcentaje de subida convierte en interminables y unas curvas con un desnivel tan extremo en las que no hay posibilidad de trazar por dentro, ya que ello supondría un sufrimiento en las piernas que se presume inviable.

Lo empinado de la ascensión aconseja montar coronas con innumerables piñones -al menos 28 dientes- y ya hay quienes planean incluso cambiar de bicicleta. Habrá que ver cómo supera este escollo un corredor como Chris Froome, que acostumbra a subir sentado, con menos desarrollo y una cadencia de pedaleo muy alta, frente a otros ciclistas con un estilo mucho más explosivo, como es el caso de Alberto Contador, aunque posiblemente sea el dolor de piernas quien marque el ritmo de la ascensión.

Por otro lado, la estrechez de la vía promete un espectáculo paralelo entre las asistencias de los equipos, que posiblemente se tengan que realizar a través de las motos de la carrera. Una avería en pleno ascenso puede suponer una auténtica tragedia si no se está bien alerta.

En cualquier caso, lo que nadie duda es que ese día en Los Machucos el espectáculo está asegurado.

 

Autor: Redacción

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