Gran Fondo Arad-Dead Sea 2016

Gran Fondo Dead Sea 4Pedalear por nuevos y bellos lugares es uno de los principales alicientes para muchos participantes en marchas cicloturistas. Es cierto que hay otros muchos que buscan saciar su sed competitiva en estos eventos para aficionados, pero aún así siempre será mejor si se hace en un paisaje especial, ¿no? Éste es sin duda el caso de la cita cicloturista que nos ocupa: la Gran Fondo Arad-Dead Sea.

En TopBici.es quisimos vivir desde dentro esta marcha única y viajamos hasta Israel para conocerla. Si decimos que esta Gran Fondo es diferente a cualquier otra no es sólo porque parte del punto más bajo de la superficie terrestre -el Mar Muerto, a 427 metros bajo el nivel del mar-, sino que también porque transcurre por un paisaje totalmente distinto al que cualquier ciclista europeo esté acostumbrado. Y es que la Gran Fondo Arad-Dead Sea tiene como escenario el desierto de Judea y transita por parajes bíblicos y rincones de gran belleza natural.

Gran Fondo Dead Sea 5La prueba israelí se celebra el primer fin de semana de marzo y este 2016 ha cumplido su cuarta edición. Ésta ha sido la primera ocasión que se han superado los 1.000 inscritos, lo que supone no sólo un récord de participación, sino que también doblar la del pasado año. La mayoría de los cicloturistas que tomaron parte en la Gran Fondo Arad-Dead Sea eran israelís, pero también hubo de otros muchos países, incluida España. Allí nos encontramos con algún compatriota residente en Israel, pero también con otros que viajaron expresamente hasta allí para tomar parte en la marcha, como es el caso de un valiente barcelonés del Club Ciclista Gracia.

Sin lugar a dudas, este tipo de eventos ciclistas son una inmejorable excusa para viajar y conocer nuevos lugares, como es el caso de Israel, un país con una historia tan rica que bien merece una visita. Además, si a ello le añadimos las agradables temperaturas de esta época del año en la zona -los ciclistas rodaron a unos 20 grados bajo un brillante el sol-, las condiciones son inmejorables para disfrutar de la bici y del entorno durante unos días, más allá de la marcha cicloturista en sí.

Pedaleando en el desierto

Gran Fondo Dead Sea 7Pero centrémonos en esta reciente Gran Fondo Arad-Dead Sea, que tuvo al enclave turístico de Ein Bokek como epicentro y punto de partida. En esta zona de hoteles a orilla del Mar Muerto se dio el pistoletazo de salida de esta edición, que tuvo un recorrido de 125 kilómetros. Desde allí, el pelotón cicloturista se dirigió en dirección sur bordeando el agua salada de este peculiar mar interior.

Unos primeros compases de subes y bajas con el mar a la izquierda de los participantes y las montañas a su derecha dieron paso poco a poco a un terreno más llano con largas rectas. Con la carretera cerrada para el paso de la prueba y la tranquilidad reinante en esta zona desértica, rodar en bicicleta permitía disfrutar como pocas veces del entorno.

Gran Fondo Dead Sea 8El recorrido de la Gran Fondo Arad-Dead Sea se alejó paulatinamente del Mar Muerto para dirigirse a través de largas rectas a una zona más montañosa en la que se encontraba la gran dificultad de la jornada y uno de los grandes alicientes para los ciclistas: Ma’ale Akrabim (el Paso del Escorpión). Las duras pendientes de este puerto de poco más de cinco kilómetros y asfalto roto acabaron de diseminar al grupo de participantes para que cada uno siguiera su propio ritmo a partir de allí. Conforme los ciclistas ascendían esta carretera en zig-zag, el paisaje del desierto se abría a sus pies y se hacía más impactante todavía.

Un descansillo en la zona central del Paso del Escorpión dio un respiro a más de un participante después de superar rampas de más del 15%. Una vez en la cumbre, a poco más de 400 m de altura (aunque hay que recordar que la marcha partió bajo el nivel del mar), la carretera se estrechaba y serpenteaba entre colinas con bastante más vegetación que en kilómetros anteriores.

Gran Fondo Dead Sea 9Los participantes en la Gran Fondo Arad-Dead Sea continuaron su recorrido entre dos enormes cráteres del desierto de Judea: Hamakhtesh Hagadol (Gran Cráter) y Hamakhtesh Haqatan (Pequeño Cráter). Los ciclistas rodearon este último para dirigirse en dirección a la localidad de Arad por un altiplano con carreteras anchas de interminables rectas que hicieron las delicias de los más rodadores.

Como hemos comentado, el punto final de la Gran Fondo Arad-Dead Sea estaba situado unos 125 km después de la salida, en un amplio terreno en pleno desierto un poco antes de llegar a Arad. Desde allí, después de recuperar fuerzas con un generoso refrigerio en el último de los puntos de avituallamiento de la prueba, los cicloturistas volvieron a Ein Bokek en un tramo neutralizado por la carretera que discurre desde Arad hasta el Mar Muerto, ya con tráfico abierto (aunque muy escaso). Los casi 30 kilómetros de bajada en los que ves como poco a poco vas adentrándote en el interior de la tierra y serpenteas hasta llegar bajo el nivel del mar son otro de los momentos únicos que no puedes vivir en ninguna otra parte del planeta más que en ésta.

Y si os animáis a viajar a Israel y tomar parte en la próxima edición de la Gran Fondo Arad-Dead Sea en 2017, no desaprovechéis la ocasión de daros una baño en las aguas saladas del Mar Muerto (o mejor dicho flotar sobre ellas) para relajaros y coger fuerzas antes de la salida, o reponerlas una vez finalizada la marcha. Una forma única de finalizar una prueba única.

Galería de fotos

FOTOS: Topelberg Ronen/Feder Tomer/Runner Scanner

 

Autor: Fran García

Compartir en
468 ad

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Share This